![]() |
| Portada del libro ¿Por qué a mí?, de Robin Norwood. |
Esa ha sido la pregunta que me ha hecho reflexionar y preguntar: ¿por qué cuando recibimos una buena noticia no nos preguntamos lo mismo? Si conseguimos trabajo, publicamos que lo logramos; si nos enamoramos, celebramos nuestro amor con imágenes, canciones y poemas; si obtenemos una calificación alta, nos enorgullecemos por nuestro esfuerzo. Pero pocas veces nos preguntamos "¿por qué a mí?", como si las situaciones que calificamos de positiva, desde nuestra mente o nuestro corazón, "debiesen" ocurrirnos.
Quizás la ausencia de esta pregunta ante hechos alegres o agradables se deba a que es muy difícil de responder. Tal vez la causa radique en el hecho de sentirnos merecedores solo de situaciones positivas. Si bien esto no está demás, pues siempre es placentero tener una percepción amada de nosotros mismos, quizás debiésemos cuestionarnos un gran "¿y por qué no?" ante las penas y tristezas que experimentamos, especialmente ante aquellas emocionales, espirituales, sentimentales. Un "¿y por qué no"? a secas,
La respuesta tampoco será fácil; lo creo firmemente. De hecho, lo más probable es que no la encontremos o que encontremos alguna, desde nuestra perspectiva, que creamos insatisfactoria. Pero interrogarnos a nosotros mismos de esa manera podría llevarnos a ser más justos con la vida, con esa vida que siempre es un misterio maravilloso.




0 comentarios:
Publicar un comentario